El baile
18 Febrero 2010 | Autor: carles | Categoria: Quadern - Lectures | Tags: 1930, crítica social, dona, Irène Némirovsky, jueu, novel·la breu, psicològica, urbana | Sense comentaris »
El baile, Irène Némirovsky, Barcelona, La Magrana, 2006 (1930)
Una nueva joya de la escritora de origen ucraniano. Una novela breve sobre la que tuve la suerte de ver este invierno en Barcelona la adaptación teatral, con Sol Picó como responsable de la parte de danza y de uno de los personajes claves, Antoinette. Una visión clara y amarga sobre la alta sociedad parisina, sobre las hipocresías que recaen sobre una familia de origen judío-el padre, el señor Kampf, -que ha ascendido socialmente a causa del enriquecimiento súbito por los negocios . La situación de crisis que provoca la organización de un baile de presentación ante la haute societé y el hecho de que no llegue nadie-debido a la fechoría de la hija-, vuelve a sus protagonistas-el ejemplar matrimonio de los Kampf – al lugar de origen, al mundo de las bajas pasiones y de la condición grosera del ser humano.
En medio de todo, un sentimiento autobiográfico, la pasión por el baile, como la misma escritora manifestó en cartas a sus amigas, después de haberse trasladado a vivir a Francia a raíz del estallido de la revolución soviética: “Je danse soir et matin. Il y a chaque jour dans différents hôtels des galas très chic, et ma bonne étoile m’ayant gratifiée de quelques gigolos, je m’amuse bien.”;(Suite française, Préface de Myriam Anissimov, Denoël, 2004, pág. 21).
Una cita acertada para indicarnos una de las pasiones de la joven Némirovsky, para entender qué había detrás de uno de sus primeros libros. Así podemos entender el valor de la prohibición de la madre a la hija rebelde de asistir al baile organizado-con el pretexto de que aún no tiene quince años-y su revancha.
La reflexión psicológica de la protagonista nos remite al tono localizado en textos de Carles Soldevila-más o menos, coetáneos-, como por ejemplo, Valentina (1933). Incluso, las declaraciones íntimas de Antoinette nos hacen recordar Aloma (1938) de Rodoreda. Una inocencia que traspasa en frases como “Pensaba, que tenía novio … Seguro que ahora se dan besos como en los libros. Él le debe decir: Te quiero. ¿Y ella? ¿Debe ser su amante?”(Pág. 41). Una confirmación, pues, del interés de los escritores de aquella generación y en ese momento para retratar un grupo social en ascendencia, el de las mujeres jóvenes, cultas y ricas, que se convierten en un espejo perfecto de la sociedad en la que se sitúan , sea en Francia, sea en Cataluña. Unas jóvenes que sienten la angustia de la injusticia de sus familias, como el caso de Valentina o el de Antoinette: “Me gustaría irme muy lejos, o morirme …”(pág. 47 ). Una novela clave para entender la obra posterior de su autora.
