1 Abril 2012 | Autor: carles | Categoria: Quadern - Lectures
| Tags: 1947, John Steinbeck, llegenda, Mèxic, novel·la | 1 comentari »
La perla, John Steinbeck, Barcelona, Vicens Vives, 1995 (1947)
Aquesta és una novel·la lírica, amb un rerefons llegendari, que sorprén per la seua cohesió i força al lector. Al voltant de la descoberta d’una perla, l’autor nord-americà ofereix les peripècies d’un pobre pescador indígena que es rebel·la davant d’una societat materialista que intenta aprofitar-se’n. Kino, el pescador, no ho aconseguirà, de manera que el seu conflicte interior, motivat i augmentat per la pressió social, el portarà a rebutjar el valor d’aquesta joia.
Caldria reflexionar sobre la voluntat moralista o didàctica de l’escriptor, que ofereix una relativització dels conceptes de justícia social, tot i que la imatge que ofereix de la dona, l’esposa de Kino, no es presenta, en absolut, igualitària. Ella esdevé el llast del passat, del sentit conservador de la vida. Tan sols ell es mostra com el lluitador, el rebel sense causa que intenta nadar contra corrent.
Tot i l’ambientació rural de la novel·la, és força suggerent la definició que ofereix de la ciutat a partir dels ulls dels indígenes:
Una ciutat és molt semblant a un organisme. La ciutat té sistema nerviós, cap, espatlles i peus. La ciutat és un ens separat de totes les altres ciutats, per tant no n’hi ha dues d’idèntiques. I la ciutat és un tot emocional. (pàg. 37)
Aquesta és la història sobre la dignitat d’un poble oprimit, els indígenes mexicans, que recorda, sense cap dubte, al relat de Pere Calders, Aquí descansa Nevares (1980), una altra història sobre la recerca de la pròpia identitat i de la localització dels indígenes enmig de les seues tradicions i de la pressió del món occidentalitzat.
9 Mayo 2010 | Autor: carles | Categoria: Quadern - Lectures
| Tags: 1947, dona, Miquel Llor, novel·la, psicològica, realisme, rural | Sense comentaris »
La sonrisa de los santos, Miquel Llor, Barcelona, Ed.. 62, 1947 (1987)
Siempre es un buen momento para releer lecturas hechas durante la carrera. En esta ocasión, la segunda parte de Laura en la ciudad de los Santos (1931) se convierte en una herramienta útil para recordar los objetivos iniciales del autor: la plasmación de un retrato psicológico en transformación en el marco de un espacio realista activo . Todo esto ahora desaparece. La voluntad del autor para superar el conflicto que la novela había creado con su población de nacimiento, Vic, provoca la concreción de un relato que tiene puntos de interés para quien ha leído el libro anterior pero que pierde la esencia básica de su obra. No hay crítica social, no hay transformación psicológica, tan sólo encontramos un deje de inverosimilitud en cada una de las actuaciones de los personajes, muy especialmente Laura y los hermanos Muntanyola, Tomás y Teresa. Así encontramos una protagonista que se arrepiente de sus anteriores actuaciones y que recupera la vida conyugal con una facilidad sorprendente de la mano de su marido y la oposición constante de su cuñada: “hay que tener paciencia y saber callar” (pág. 9) , este es el lema de la nueva Laura. Y el reto, marcado por el símbolo de la ciudad de Comarquinal: “era el momento de acercarse a penetrar la sonrisa de los Santos, que es ofrecido a todos los hombres, medio buenos malos, hijos de Dios todos.” (Pág. 32).
El elemento más innovador e interesante es el nuevo marco histórico desplegado en la novela: los años treinta, con el estallido de la Guerra Civil y la victoria del bando nacional (pág. 50). Un contexto social y cultural que evidencia la ambigüedad de las clases terratenientes catalanas en el seno del conflicto, como la crítica directa a los excesos anticlericales (pág. 129). El resto de ejes argumentales de la primera novela se retoman o tienen su contestación, como la muerte súbita del tío Llibori, con una gran destreza que configura las dos novelas como un continuado sin ningún tipo de rotura.
En cuanto a la técnica discursiva, cabe destacar el incremento de la oralidad, muy especialmente en algunos pequeños fragmentos que son susceptibles de ser localizados en el discurso reportado interno de los personajes (pág. 43). De igual manera, y en esto se enlaza la versión cinematográfica de la primera novela, hay un incremento del erotismo dentro de la relación entre Laura y Tomás. (Pág. 47). Sin embargo, una segunda parte del todo imprescindible, altamente inverosímil, que conduce a expresiones de extrañeza de los mismos personajes como: “¿Qué se hay de esa Laura?” (Pág. 154).