Los que hemos amado
1 Agosto 2011 | Autor: carles | Categoria: Quadern - Lectures | Tags: 2011, basc, iniciàtica, Marroc, novel·la, Willy Uribe | Sense comentaris »
Los que hemos amado, Willy Uribe, Barcelona, Los Libros del Lince, 2011
Del viaje en apariencia inocente de dos muchachos de Getxo al sur de Marruecos el lector no dejará de sorprenderse de la capacidad narrativa de su autor, Willy Uribe, a medida que descubra cada nueva etapa del viaje. La ambientación en el invierno de 1981 no es gratuita, las referencias a la inestabilidad política del país son constantes y el deseo de cambio y, al mismo tiempo, de desarraigo de los protagonistas, también.
Estamos delante de una historia con elementos iniciáticos: el descubrimiento de la edad adulta de Eder y de Sergio. Una ansia de conocimiento que los lleva a la expresión siguiente: “nada calmaba el ardor de mi alma y mi deseo, confuso y expectante.” (p. 131). Todo ello con tintes policíacos o del género negro, a partir de las acciones delictivas de sus personajes para llevar a cabo su objetivo: el negocio con el hachís. Historias de adolescentes con familias desestructuradas que beben del agua de la inestabilidad social y económica del Euskadi de los años 80.
Del mismo modo, encontramos un espacio para la poeticidad. Descubrimos unas playas y acantilados del sur de Marruecos, donde el azul del mar y del cielo, con el crecimiento de las olas, son el espacio idóneo para el desarrollo de los protagonistas. Cabe destacar también la referencia al título a partir del nombre de la casa de la abuela de uno de los jóvenes, Eder: Nous avons aimé. Esta es la explicación de su propietaria que sirve como contrapunto a la vida acelerada de los jóvenes que la escuchan: “Hemos Amado significa que comprendemos. Porque hemos amado y hemos sufrido sabemos cómo son las cosas. Quien no ama, o quien tan sólo sabe dejarse amar, no habrá aprendido nada y su vida habrá sido en vano.” (p. 75). Un canto, pese a todo, al futuro, a la condescendencia, a la resolución de conflictos. Con un punto de partida pésimo, el desarraigo completo de sus protagonistas: “Pensé que las ciudades no nos pertenecen, tampoco ninguna tierra” (p. 113). Una novela, pues, para saborear la fuerza del cielo azul y las tinieblas de la tierra que hay debajo.
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