Quería, en realidad, que todo fuera mentira y enigma, fantasía e ilusión, de manera diferente como me contemplaba delante de los espejos (Marta dibuixa ponts)
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La pastoral catalana

10 Abril 2010 | Autor: carles | Categoria: Quadern - Lectures | Tags: , , , , | Sense comentaris »

la pastoral001La pastoral catalana, Julià de Jòdar, Barcelona, Proa, 2010

Sobre la última novela de Julià de Jòdar, lo primero que el lector hace es afirmar la descripción que hace Julià Guillamon sobre el libro: “un libro de actualidad con ambición global, un relato psicológico con perspectiva histórica, una gran novela”. Más allá de las coincidencias que un lector puede tener con algunos de los comentarios habituales del crítico-a veces muy parciales y llenos de prejuicios-, en esta ocasión las suscribimos. Intuimos sin embargo, que con el tiempo, ésta será reconocida como una de las grandes obras del autor de Badalona. Bajo una apariencia sencilla, con una trama básica nos ofrece un montón de descripciones y de reflexiones de Cataluña y del mundo contemporáneo más próximo. Desde las luchas franquistas de los setenta a las incoherencias del estado democrático posterior, desde la Barcelona olímpica a las consecuencias que ahora se derivan, desde el triunfo de la revolución cubana en la resituación del gobierno de los Castro, todos estos elementos se concretan en historias secundarias, vivencias paralelas, de los personajes de la novela. Un hito histórico destacado es el triunfo del primer afroamericano, Barack Obama, en las elecciones de los Estados Unidos de América, que cierra, de forma paralela a los últimos acontecimientos de la novela, una trama intensa y llena de detalles.

Julià de Jòdar, fiel a su estilo reflexivo y crítico sobre la sociedad que conoce, estimula al lector con una serie de preguntas retóricas, puestas en la mente de los personajes, que potencian la captación de su esencia. Estamos ante una novela psicológica donde los personajes centrales, Pau,  Erina,  Àurea y Jack, ofrecen la desnudez de su mundo interior. Una etopeya que es remarcable en el caso de la primera pareja, que viajan hasta Miami-tras el interés del Erina para reencontrar a su amiga Àurea y poder ayudarle en el callejón sin salida en que se ha convertido su vida de pareja con  Jack-, que se convierten en los elementos narrativos del escritor para reconstruir los acontecimientos sociales y políticos más destacados de la segunda mitad del siglo XX. El retrato de los dos protagonistas, Pablo y Erina, recuerda a veces las mejores páginas de la narrativa catalana psicológica, como el fragmento de introspección de ambos ofrecido en las páginas 46 y 47, que nos remite, por ejemplo, al relato de Carles Soldevila, “Una alarma”. El lector, espectador privilegiado del relato, absorbe las dos conciencias narrativas y obtiene la información completa sobre la realidad.

De igual manera, cabe resaltar la minuciosidad estructural de la obra. Con cincuenta y cuatro breves capítulos que impregnan de un ritmo vivo y latente en la historia, el autor incorpora diversas estructuras narrativas, como el de las cartas o correos electrónicos, junto a descripciones, noticias, notas, entre otros. Un montón de recursos para aliviar una novela que se ve impregnada, en ciertos ocasiones, de falta de agilidad discursiva.

El escritor enseña y muestra con la voluntad de analizar y ofrecer, en boca de los personajes, las incoherencias o las hipocresías que han marcado una generación-su propia- nacida y crecida con el deseo de luchar contra la represión de las libertades y para la obtención de una voz propia: “la mayoría de los que tenían veinte años en Mayo de 1968 se han hecho amigos del enemigo, han pactado con los cocodrilos, y ellos mismos se han metamorfoseado en reptiles.” ( pág. 107). Ante estos, Pablo García es presentado como: “no es un hombre de acción, sino un analista-técnicamente hablando, un intelectual, y en términos históricos, porque ya tiene sus años, un superviviente de los tiempos heroicos del progresismo juvenil europeo de los años sesenta del siglo pasado-. “(pág. 237). Un sentido crítico que nos remite a una lectura anteriormente hecha, El infiel (2000) de Francesc Bodí, un retrato también amargo del desencanto ante la falta de concreción de los objetivos percibidos durante la transición democrática de este país. Ser libres, autónomos, una voluntad latente en cada una de sus actuaciones, un objetivo de los personajes de la novela de Jòdar. Una generación que viene representada, entre otros, por los dos textos que preceden a la novela, el poema “Pequeña guerra”de Gabriel Ferrater y la canción “Future” de Leonard Cohen. Un buen preámbulo para que el lector entienda la base de reflexión de las casi cuatrocientas páginas posteriores. Una especie de banda sonora que puede acompañar la lectura de las historias secundarias de Paz y Erina.

En resumidas cuentas, podemos distinguir varias sentencias o reflexiones que pueden ser muy sugerentes para el lector:

* “La pasión nos devuelve a un estado primitivo.”(Pág. 20)

* “Son así, la generación del bolero. Mucho cantar los amores imposibles, hasta que tropiezas con un pendón que les dejaría morir más solos que la una … “(pág. 114)



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