Sebastián
6 Enero 2010 | Autor: carles | Categoria: Quadern - Lectures | Tags: 1983, cal·leidoscòpica, Egipte, França, Lawrence Durrell, novel·la, urbana | Sense comentaris »
Sebastián (El quinteto de Aviñón, IV), Lawrence Durrell, Barcelona, Plaza &Janés, 1996 (1983)
El primer libro leído, haciendo caso a la indicación equivocada en cifra romana de la editorial, no es el primero publicado de la serie última de novelas de Durrell. Se trata, según el orden de aparición, de la cuarta. Sin embargo, como indican todas las críticas y notas referenciales, el quinteto se puede leer con independencia de los otros. Lo veremos, lo contrastaremos, al finalizar su lectura. De momento, el lector se encuentra en Sebastian con varios personajes entrecruzados en una historia a medio camino entre Ginebra del fin de la II Guerra Mundial, rodeado de psiquiatras y psicólogos que cuidan de varios personajes que, al parecer, tendrán su papel en otras novelas de la serie. El otro lado del puente espacial es, como no podía ser de otra manera con Durrell, el Egipto de Alejandría, siguiendo el rastreo de los coptos y los llamados “adoradores de la muerte”, una especie de secta esotérica que impregna la esencia y la evolución de los dos personajes principales, el malhadado Affad y la superviviente Constance, quien protagonizará la tercera entrega del autor.
Otro espacio recurrente, en las postrimerías de la historia, es Provenza y la ciudad de Aviñón, la ciudad que dará pie a la primera de las novelas, Monsieur (o Le prince des tenèbres); apenas lo he empezado a leer. Sebastian ofrece una reflexión sustanciosa sobre las dificultades de las relaciones personales, especialmente las afectivas, en un mundo en transformación y en crisis como es el tiempo de la II Guerra Mundial. Durrell no aborda directamente ninguna situación, sino que las muestra, las ofrece al lector inteligente para que las sepa entrever, para abordarlas, analizarlas y sacar conclusiones. Existe el colega médico de Constance, Schwarz, judío que dejó su mujer en Europa, en Viena, y que en las postrimerías de la novela no podrá resistir al remordimiento ante una esposa que ha sobrevivido los campos de concentración nazis de manera muy lastimosa. Están los compañeros de Affad, que buscan detener el tiempo a través de la fijación con la muerte. Hay la existencia enigmática y poderosa, que intenta controlar la voluntad de Affad, del príncipe. Está Mnemidis, el paciente loco, atormentado por la presión religiosa que acaba con la felicidad de Constance, su médico que le intenta curar.
Todo ello, la descripción de un mundo en transformación que inquieta al lector y que lo motiva a seguir adelante. Todo para seguir el reto final de Durrell. Una propuesta muy sugerente, como la que ya había sido El Cuarteto de Alejandría.
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