Quería, en realidad, que todo fuera mentira y enigma, fantasía e ilusión, de manera diferente como me contemplaba delante de los espejos (Marta dibuixa ponts)
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La reina en el palacio de las corrientes de aire

15 Noviembre 2009 | Autor: carles | Categoria: Quadern - Lectures | Tags: , , , , , , , , | Sense comentaris »

la reina al palauLa reina en el palacio de las corrientes de aire, Stieg Larsson, Barcelona, Columna, 2009 (2007)

Una vez terminada la lectura de la trilogía, el lector tiene la percepción de haber leído una gran fantasía. El diseño mental de una persona que durante mucho tiempo trató de luchar por las libertades y contra los grupos de acción represora de su sociedad, la sueca, de la que todo el mundo piensa que es un paraíso de paz y de armonía . Es cierto que los asesinatos de políticos de forma brusca en aquel país, como Olof Palme o Anna Lindh, rompieron la imagen idílica que los habitantes de otros países teníamos los países escandinavos. Como en todos los lugares, hay gente buena y mala, y es evidente que incluso en las zonas más civilizadas hay hipocresías, violencias, gente atormentada que provoca el desencanto y el mal en los demás. La trilogía de Larsson es eso, un reflejo de su sociedad y, de rebote, de la nuestra, de todas las sociedades aparentemente civilizadas donde la mujer, así como de otros grupos sociales, no ha obtenido aún la situación de igualdad para la que día a día tantos luchamos. Esta es la clave del éxito de Millennium, más allá del mito de la muerte del autor: el planteamiento de situaciones próximas, cotidianas, con personajes vivos, que piensan, dudan y que no se convierten, en absoluto, seres modelos para a nadie. En medio de todo, una perla, una construcción alegre, la figura de la Lisbeth Salander. Un elemento de transgresión silenciosa y silenciada que permite al lector abordar los conflictos planteados sin averiguar cuál será su evolución. Los personajes son imprevisibles, repentinos. Viven, eso sí, dentro de unos relatos que buscan el esquema policial, de novela negra. Pero Millennium va más allá.

Es cierto que la historia ha terminado. Más allá del debate que al parecer la familia, su compañera, tiene un inédito de 200 páginas, un cuarto Millennium inacabado, la evidencia, la muerte de Larsson, hace que sus personajes también mueran. Un silencio forzado. Por ello, el lector se encuentra ante un enigma, de una acción involuntaria: plantear en su mente que hubiera sido de Salander, de Blomkvist, y de tantos otros personajes que se han quedado en un punto sin camino. Mudos. Esta es la magia de la literatura, la libertad de inventar y de imaginar, que cada uno piense lo que quiera. De Millennium, ya no habrá más. Habrá quedado, eso sí, un fenómeno comercial de origen literario que, contra todos los pronósticos, ha demostrado que la literatura todavía interesa, que aún mantiene una fuerza en nuestra sociedad suficiente para que la vida cotidiana termine, para que todo el mundo hable de Larsson y los misterios de sus historias. La literatura, la novela, todavía está viva.

Un acierto, concretar el personaje de Salander como una persona afectada por el Síndrome de Asperger, un personaje que reconoce en su interior sus problemas de relación con la gente: ” Lisbeth Salander se escondió detrás de un cojín y siguió la conversación con una sonrisa. Se preguntó por qué tenía tantas dificultades para hablar de sí misma con las personas que se encontraba cara a cara, y revelaba sin problemas sus secretos más íntimos a un grupo de excéntricos completamente desconocidos en Internet.” (pág. 376). Una contradicción que, sin duda, hace entender mucho más la manera de ser y de pensar de la protagonista.



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