Quería, en realidad, que todo fuera mentira y enigma, fantasía e ilusión, de manera diferente como me contemplaba delante de los espejos (Marta dibuixa ponts)
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La pianista

25 Agosto 2006 | Autor: carles | Categoria: Quadern - Lectures | Tags: , , , , , , | Sense comentaris »

la pianista

La pianista, Elfriede Jelinek, Barcelona, Columna, 2004 (1983)

La historia de atracción y repulsión entre la enigmática profesora de piano Erika Kohut y el joven alumno Walter Klemm. Una situación de límites de la condición humana que Jelinek sabe tratar con gran destreza. El lector asiste impávido a la consecución de autolesiones de Erika, al tiempo que se inicia el festejo del Walter. La profesora, con los cuarenta cumplidos y con una vida dependiente completamente de la madre, muestra una gran inmadurez en el tratamiento de la posible relación con el joven pretendiente. Este es uno de los puntos fuertes de la novela, el justo equilibrio en el tratamiento de la pasión que sienten los personajes entre ellos y la dificultad para manifestarla. La hija, Erika, que odia a la madre, pero al mismo tiempo la quiere-con intento de violación incluido-, la profesora que desea el alumno, pero al mismo tiempo le marca la distancia, el alumno que se niega a llevar adelante el programa de actos masoquistas con la estimada profesora, pero al mismo tiempo la trata con violencia cuando se acercan. Un montón de incoherencias entre los deseos y la realización de los actos entre los personajes que agobian al lector, sin que pueda hacer nada para detener la situación o intentar enderezarla. Jelinek parece la investigadora de laboratorio que, una vez ha situado los elementos del experimento-los tres personajes principales-, les deja hacer según sus instintos.

Es evidente que los elementos autobiográficos de la autora no se esconden. Su conocimiento del mundo de la interpretación del piano, así como la difícil relación con su madre-tal como he podido comprobar en varias entrevistas e, incluso, en su biografía escrita por Yasmin Hoffmann (Elfriede Jelinek. Une biographie, 2005) -, son piezas fácilmente localizables en esta novela. De esta manera, también podemos observar la corrección de la adaptación fílmica que Michael Haneke hizo en 2001. Todas las obras de la premio Nobel de 2004 abordan la violencia como punto de contacto entre los personajes, con la voluntad clara de denunciar su existencia en las sociedades tranquilas y falsamente democráticas de occidente. La mujer se convierte, y en especial en La pianista, en el centro de esta violencia, bien como actante, bien como receptora. Una difícil convivencia en la que Erika se convierte al mismo tiempo víctima y verdugo, a partir de su peculiar concepción de la vida. Una realidad que se justifica, a través del desarrollo de la historia, por la presión psicológica de una madre posesiva-llamada por la narradora como “madre puma” (pág. 143), entre otras apreciaciones-y de un padre inexistente del que se sugiere que abordó sexualmente a la joven hija. Una serie de traumas que construyen, de manera efectiva, una mujer que no puede amar como es debido y que encuentra a través de la destrucción la única manera de seguir adelante.

El lenguaje de la autora austriaca es directo, sin ningún tipo de prevención, un hecho que cabe destacar, ya que ésta es una de sus principales aportaciones. El hecho de que ofrezca una visión crítica y tan dura de la sociedad acomodada de su país-con la denuncia implícita del mantenimiento de la ideología nazi-no es tan novedoso, si atendemos al precedente de otros escritores del mismo estado que así lo hicieron : Elias Canetti o Thomas Bernhard, sin ir más lejos. La voluntad de provocación, sobre todo en relación con la situación de la mujer en la sociedad que retrata la escritora, aporta frases como las siguientes:

* “Las dos mujeres ya mayores, con los genitales cerrados y secos, se lanzan contra cualquier hombre que no pueda acercarse a su cría. [...] Los labios de la vulva de las dos mujeres mayores, rígidos por la silicificación, se abren y se cierran haciendo unos chirridos secos, como las pinzas de un escarabajo volador moribundo, pero no consiguen cazar nada. “(Pág . 36)

*”Clava a un alumno y a otro una mirada que podría cortar el vidrio [...]. Es exactamente el gesto con que su madre le quiso romper la cabeza, el día que fracasó en el concierto.”(Pág. 63)

* “Está contenta de tener la edad que tiene, no ha tardado nada en poder cambiar la juventud por la experiencia. [...] Aunque en resumidas cuentas, lo que cuenta son las arrugas, los pliegues, la celulitis, las canas, las bolsas debajo de los ojos, poros abiertos, dientes postizos, gafas y deformación del cuerpo. “(Pág . 156-157)

* “Un abismo profundo de unos diecisiete centímetros de miembro, del brazo del Erika y de una diferencia de diez años separa sus cuerpos.”Pág. 167)



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